Hola...
Espero que hoy haya sido un lindo día para ti. Debe estar haciendo mucho calor en mi Buenos Aires, o por lo menos así está en el que invento todos los días para pensar en tí. El sol brilla mucho y no puedo dejar de imaginarlo en tus ojos...
Anoche soñé con vos. Lindo sueño. Llegabas a mi casa de sorpresa y no parabas de sonreir y era tan real y te abrazaba tanto...
Es verdad, los sueños reflejan los deseos.
Mensaje
Agosto casi en blanco
Pues sí gente, casi se me pasa todo el mes sin escribir una sola letra acá, aunque tenga la libretica de notas llena de mamarrachos ilegibles para el resto de la humanidad... la cosa es que esa libretica parace es un muro de lamentos de 'ese' tema y la verdad quiero darle un respiro.
Hoy estuve en la despedida de mi primita (20 años, pero siempre será mi primita) que estudia en París. Ya hace una semana se fue mi otro primo con la novia a estudiar en Europa... haciendo cuentas, de los primos de verdad solo quedamos mi hermano y yo. Es muy chistos, hace una par de meses yo tenía muchas ganas de irme del país, de dejar todos los recuerdos que me torturaban acá e irme de una vez por todas al exilio de la memoria.
Ahora que se fueron ellos no creo que sea tan así. Es decir, no es que no me quiera ir es solo que no creo que sea el momento porque creo que me quedé con la responsabilidad de cuidar a la gente de mi casa. No es que sean impedidos y necesiten que les hagan cosas. Lo que pasa es que siempre hemos sido la base de esa unidad familiar. Siempre los 'chiquitos' hemos motivado las reuniones y los que, sin querer queriendo, hacemos que la familia esté más unida.
Seguimos...
Creo que la entrad anterior me quedó incompleta. Siento que no puedo más, que de verdad necesito decirle cosas... que de verdad me hace falta llamarlo cada rato... que de verdad me hace falta que las cosas sean como antes... como siempre. Me encanta verlo y quisiera quedarme con él horas enteras, simplemente viéndolo trabajar.
Hablamos por teléfono y me hizo muy feliz... hablamos y yo sentí que esos 40 minutos fueron suficientes para hacer el día de porquería más llevadero. Se me quedaron unas palabras grabadas esa noche que hablamos... esa noche en la que todos estaban borrrachos (menos nosotros dos), que todos nos miraban y sabían bien lo que pasaba y que él me dijo mientras me secaba las lágrimas: "esta vez no voy a dejarte ir"... siete palabras que recorren mi cabeza todo el tiempo. Siete palabras que parecen ser desayuno, almuerzo, comida, aire, agua... Se me convirtieron en todo y ahora me da miedo que me estén cegando.
¿Y ahora?
Llevo casi ocho meses hablando del mismo tema (como lo dije en el post pasado sé que soy una fastidio por eso) pero esto parece una novela.
Ya este señor dejó a su noviecita. Y me llamó a contarme el sábado y claramente esta pendeja que acá escribe se ilusionó... como siempre: solita. Me ilusioné y pensé que de pronto las cosas se iban a arreglar y pues ya casi completamos una semana y nada. Lo único que hace es ser el mismo de siempre... es cariñoso y me llama más seguido, pero de resto nada. No dice nada... no me dice que hablemos de eso, no me dice que nos veamos fuera del trabajo... Ahora tengo la seguridad de que quiere estar solo... y me duele en el alma que prefiera estar solo que estar conmigo. Definitivamente nada me tiene contenta. Hace unos meses peleaba porque él me había dicho que quería estar solo y se cuadró con esta niñita y ahora peleo porque está solo y yo quisiera que estuviera conmigo... ja ja ja.
Creo que lo único que me muestra esta situación es que él no siente por mí nada diferente a un inmenso cariño. Punto. Nada más. Ya no hay nada más allá de eso... y yo debería empezar a pensar y a sentir lo mismo. Sé que eso de sentir no es algo que uno mismo se pueda imponer, pero antes de que todo este mierdero explotara yo me hice a la idea de que las cosas estaban eternamente terminadas y que todo lo que él me decía era solo nostalgia de las cosas que pasaron... de ese maravilloso tiempo juntos. Así que empiezo desde ceros... a creerme otra vez la idea de que me parece bien lo que pasa, a convencerme de nuevo de que las cosas ya no tienen sentido juntos y que solo puedo sentir por él un inmenso cariño y gratitud por hacerme tan, pero tan feliz.
¿Eterno retorno?
¿Cómo carajos haré para evitar este tema? Es decir... ya sé que soy repetitiva y que tanto yo como mis amigos estamos jartos del tema, pero de verdad no sé qué hacer. Es muy chistoso... paso miles de horas calmadas en las que este personaje ni se asoma por mi cabeza, ni me acuerdo de lo que duele acordarse que existe y de la tristeza que me produce saber (todavía) que las cosas se terminaron.
Este señor me tiene mal, logra desestabilizarme. Cuando estoy en esas horas tranquilas de las que hablé antes, es como si tuviera un sensor de 'buenos momentos' para llamarme, hablarme por Gtalk, o simplemente aparecerse al lado. Ahora bien... volvemos a lo mismo de siempre (por eso lo del eterno retorno...) para qué me habla... para qué me dice que me ama y me adora y que le hago falta y bal, bla, bla, y todas esas cosas que ya todos saben que me dice.
Para qué me sirve todo eso??? para qué?? si sigue con ella y yo sigo sola y queriéndolo como siempre???
Aghhhhhhh tengo mucha tristezaaaaaaaa!!!
Juventud... divino tesoro
Hoy estoy 'de niñera'. Tengo una primita de 15 años que es una especie de espejo, o mejor de máquina del tiempo para mi. Es muy parecida a como era yo a esa edad. No sólo físicamente, también en su forma de ser. Y es chistoso ver cómo era yo hace casi 10 años... Me encanta oírla decir que tiene miedo a la entrega de notas en el colegio (que es el próximo fin de semana), me parece la locura que se ponga roja cuando le pregunto por el noviecito ese mechudo que tiene, me parece un 'hit' que pregunte (como si fuera una señora grande) ¿Cómo te va en el trabajo?
Yo sé que es normal que me de como nostalgia de esa época, es apenas normal que me den ganas de volverme igual de relajada que ella y pensar que me vale huevo todo... sería lo máximo lograr que por un ratico se me olvidara el trabajo, el jefe que no me quiere, el grandote y su nueva novia, mi hermano en la mierda, las deudas y sobre todo que me acordara lo fácil que resultaba en esa época gozarme cada segundito sin ponerle 'pero' a todo.
Pero desafortunadamente ese tiempo ya pasó... ya me toca jugar a ser grande y como ella mismo me dijo: "a mi me gusta pasar tiempo contigo porque tu eres una niña que hace cosas de grande" ja ja ja será posible?
Voy a aprovechar este fin de semana para hacer tareas de biología, álgebra y ética. Para llamar a colgar a la casa de algún incauto adolescente, para llegar a la casa antes de las 10 y sobre todo para desconectarme de esas cosas de grande que me aburren tanto a veces.
Imagen tomada de: http://www.flickr.com/photos/mcmorr/
Miedo
Esa terrible obstinación de sacarme las cosas de la cabeza a la fuerza. Ya sé que el tiempo no ha pasado en vano y que obviamente la sonrisa se me hace fácil después de tanto tiempo y que logro pasar mucho tiempo sin acordarme de eso, pero a veces insisto mucho.
A veces creo que ya estuvo bueno de pensar en 'eso' todo el tiempo y que ya es hora de volver a ser la chévere de antes...(muy modesta) y bueno ya lo logro de a poquitos.
No sé por qué hoy pensé mucho en mi abuelita. Esa señora que se sentaba en las tardes a arreglar frutas con un cuidado increíble y que me regalaba fresas a escondidas de mis otros primitos. Esa hermosa matrona que desde esa silla parecía gobernar el mundo. Me acordé de ella porque creo que verla morir fue uno de los golpes más duros que he sufrido. Su presencia era para mí algo que me daba seguridad, era tener la certeza de que la familia se mantenía unida entorno a ella, era saber que siempre había alguien que comandaba ese barco y que gracias a ella nunca nada malo nos iba a pasar.
Antes de irse me acuerdo que entré a verla, no podía hablar, pero le conté que me había ido bien en la universidad, que me iba a ir de viaje y le dije que tenía miedo de lo que le pudiera pasar. Ella solo me miró con esos ojos igualitos a los míos y me sonrió... ella estaba tan tranquila, no tenía miedo... creo que tenía claro que las cosas no iban a mejorar para ella y por eso ya no tenía miedo.
Ahora eso siento que me pasa a mí. Ya las cosas pasaron y yo ya no tengo miedo, ya siento que no puedo tener el corazón más remendado y que definitivamente ya no hay miedo de nada... ya creo que no puede pasar nada peor. Así que me encanta decirles que en este momento ya no solo mis ojos son iguales a los de mi abuela, también mi sonrisa.







