viernes, 4 de marzo de 2011

Mmmm... París...


Casi se cumple un año... aún no creo haber estado allá. A veces creo que ese frío que sentí durante mi primera noche en París fue producto de mi imaginación, pero afortunadamente no... hay fotos y testigos que pueden dar fe de que estuve allá, que recorrí las callecitas y las avenidas; que monté en el metro y en el RER. Que vi a la Monalisa en el Louvre y que toqué la torre Eiffel...

Miro para atrás y recuerdo cómo hace un año me monté en un avión tratando de huir de un beso que me quemaba la boca y me dolía en el corazón. Huía de una mentira, de un dolor intenso y de una esperanza enorme que, en caso de desbaratarse, se iba a convertir en una pesadilla.

Extraño ese viaje... lo extraño cada vez que abro los ojos. Pero lo extraño con algunas variaciones. Quisiera ponerlo a él caminando conmigo por París de la mano... quisiera que fuera él mi compañero de asiento en el avión y en el estadio. Quisiera que fuera él quien me ayudara a descifrar en el mapa en qué calle estoy y cuál es la estación de metro más cercana. ¿Cómo puedo extrañar algo que no pasó?, me lo pregunto siempre y llego a la conclusión de que es porque simplemente, cuando crucé el océano para escapar de él; se metió en mi bolsillo, viajó a mi lado y se metió en mis recuerdos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

En memoria


De eso ya hace mucho tiempo. Hace mucho que él creyó estar enamorado de mí; hace tanto que yo todavía me mordía las uñas y usaba una falda de tela escocesa con medias azules oscuras y llevaba un morral escolar en la espalda.

Hace tanto tiempo que cuando escuché su nombre de nuevo me costó recordar su cara y el color exacto de sus ojos, pero no por eso olvidé lo que había pasado. No por eso olvidé la letra de sus canciones ni las palabras exactas que iban y venían de ventana a ventana.

Cuando por fin lo recordé, un sabor a fresa se apoderó de mi boca; siempre me regalaba dulces de ese sabor porque decìa que le gustaba cómo la anilina me coloreaba la boca y la lengua; yo nunca le dije que me gustaba cómo esos dulces me alegraban el corazón.

Yo nunca me enamoré de él. Nunca fui capaz de darle un beso, nunca le di un abrazo; pero él siempre estuvo esperando algo más de mí. Algo que yo no podía darle, simplemente porque no me pertenecía (siempre he creído que los sentimientos son de quién los despierta, no de quién los siente).

Ahora se fue. Nunca nos despedimos, simplemente él se desvaneció de mi vida, como se desvanecen las derrotas y las esperanzas perdidas. Anoche desvanecieron su vida y con él se va uno de los más tiernos recuerdos de mi infancia.

En memoria de Michael Martin (1983 - 2010)
Soundtrack: Hasta que venga la mañana - Andrés Cepeda
Foto tomada del Flickr de varf

martes, 15 de junio de 2010

Te voy a decir una cosa...


Y ahí estás de nuevo... puede que no sonrías, pero todo es tan perfecto que parece que así fuera. No sé si es sólo la alegría inmensa que me invade, pero verte hace que el mundo sea tan diferente... no caeré en lugares comunes como decir que haces de un día lluvioso un día soleado o que los pajaritos cantan a tu paso... no lo diré. Sólo diré lo que pasa en mí. Sólo diré que me haces feliz, que logras que todo cobre sentido, que me robas tantas sonrisas con sólo decir mi nombre. Diré que no ha pasado un segundo en el que no estés en mis pensamientos; diré también, sin temor a equivocarme, que todos notan lo feliz que me haces. Diré y esta vez gritando con todas las fuerzas que te amo y que sueño con algún día poder vivir ese futuro que tú quieres conmigo.

Diré, pero en voz baja (porque me avergüenzo) que lamento mucho todo el daño que te hago, que me duele el corazón cada vez que hago algo mal y aparece en tu cara ese gesto de decepción que parece un cuchillo helado que me atraviesa el alma y parece no salir nunca de allí, porque esa decepción que te causo se queda para mi, se me aparece en los sueños para recordarme que hice sufrir a mi amor...

Diré como un intento de cierre a una lista interminable, que eres un motor en mi vida, que logro superar algunas mañanas con tu voz, que definitivamente no quiero ni puedo sacarte de mi, que tus ojos son mi luz, tus abrazos mi fuerza, tus besos mis tesoros y mis momentos junto a ti lo que quiero recordar por siempre: hacerlos perpetuos. Diré que sueño cada noche con caminar de tu mano...

"Cantaré por una sola razón,
Ver la luz que envuelve tu corazón.
Cantaré al alba nuestra canción,
Te diré que siempre serás,
El alma de mi corazón.

Me das tanto amor.

Que no soy fácil lo sabes bien,
Que más has cosido las alas tan bien,
Que sin tus manos no puedo vivir,
Que con tu calma consigo seguir."
[Amaia Montero]

lunes, 19 de abril de 2010

Trust


De verdad quiere creerle… de verdad quiere que sus palabras no la hagan dudar. Quiere que él no le mienta más, que no le de motivos, que no le tiemble la voz cuando le dice que la ama... quiere abrazos fuertes, besos firmes y palabras sinceras. Ella no quiere que la engañe o por lo menos no tener que contemplar la posibilidad de que lo hace.

Creer y confiar son dos verbos fuertes; dos acciones que la podrían hacer muy feliz, ella lo sabe y sabe también que podrían darle mucha tranquilidad.

Sale el sol de nuevo y de verdad lo intenta. Todo el tiempo, cada minuto, cada palabra. Pero le cuesta mucho. Le cuesta cerrar los ojos y ver la realidad que él me muestra.

Resulta todo tan dificil y a veces tan doloroso… lo ama tanto... a pesar de todo el daño que le ha hecho con esas mentiras infantiles, con eoso engaños ridículos que solo le hacen pensar que detrás de esas pequeñas mentiras hay falsedades enormes riéndose de ella desde las sombras.


Con cada mirada y cada sonrisa puede creer que él está arrepentido y quiere remediarlo. Ella lo sabe porque él se lo demuestra; porque acepta sin titubear sus reclamos, sus preguntas, sus miradas inquisidoras. Cierra los ojos de nuevo y se repite que él de verdad intenta, por todos los medios, convencerla de que es así y que dejó todas las porquerías de antes atrás. Y ella de verdad quiere creerle.


A veces lo mira a los ojos y parece que toda duda se desvanece. Le sonríe y ya no hay preguntas, no hay miedo, no hay nada más que esa sonrisa que le ilumina la vida. Lo ama tanto…


Se queda sola de nuevo y vuelvan las malditas sombras y los fantasmas y las dudas que la atormentan y ella cierra los ojos porque no quiere verlos. Solo quiere ver su sonrisa y sentir lo que ella le transmite pero se le cuelan en la mente esos seres horribles hechos del peor material: el miedo.


Fueron años y kilómetros de distancia. Después de ese doloroso descubrimiento del engaño ella escapó, decidió cerrar de una vez por todas ese ciclo enfermizo que la manetnía unida a él. No lo soportaba y dejó la ciudad en la que ese amor empezó, dejó atrás ese país de pasiones que la vio nacer a ella y a él también. Tomó un avión y pretendió que así todo quedaría atras. Se fue, pero olvidó dejar la memoria del corazón en alguna estación de Transmilenio, olvidó que los recuerdos se cuelan en los aviones y que son polizones resitentes y que al llegar al destino se clavan en medio del alma y diluyen cualquier intención de olvidar.


Ella regresó y él estuvo ahí, no la esperó, pero tampoco la olvidó. La vio de nuevo en una calle la reconoció por ese caminar lento y cadencioso que la caracterizaba. La vio y decidió que era el momento de volver, esta vez (según dijo) para siempre.


Ahora ella quiere creer que él volvió porque la quiere de verdad y porque lo que le dijo la noche que la volvió a besar es cierto: "Te extrañé..." Ella también lo extraña, extraña cada cosa de él, pero lo que más extraña es poderle creer.


Foto: Resclassic2

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Mensaje

Hola...
Espero que hoy haya sido un lindo día para ti. Debe estar haciendo mucho calor en esa ciudad, o por lo menos así está en la que invento todos los días para pensar en tí. El sol brilla mucho y no puedo dejar de imaginarlo en tus ojos...

Anoche soñé contigo. Lindo sueño. Llegabas a mi casa de sorpresa y no parabas de sonreir y era tan real y te abrazaba tanto...

Es verdad, los sueños reflejan los deseos.

domingo, 30 de agosto de 2009

Agosto casi en blanco

Pues sí gente, casi se me pasa todo el mes sin escribir una sola letra acá, aunque tenga la libretica de notas llena de mamarrachos ilegibles para el resto de la humanidad... la cosa es que esa libretica parace es un muro de lamentos de 'ese' tema y la verdad quiero darle un respiro.

Hoy estuve en la despedida de mi primita (20 años, pero siempre será mi primita) que estudia en París. Ya hace una semana se fue mi otro primo con la novia a estudiar en Europa... haciendo cuentas, de los primos de verdad solo quedamos mi hermano y yo. Es muy chistos, hace una par de meses yo tenía muchas ganas de irme del país, de dejar todos los recuerdos que me torturaban acá e irme de una vez por todas al exilio de la memoria.

Ahora que se fueron ellos no creo que sea tan así. Es decir, no es que no me quiera ir es solo que no creo que sea el momento porque creo que me quedé con la responsabilidad de cuidar a la gente de mi casa. No es que sean impedidos y necesiten que les hagan cosas. Lo que pasa es que siempre hemos sido la base de esa unidad familiar. Siempre los 'chiquitos' hemos motivado las reuniones y los que, sin querer queriendo, hacemos que la familia esté más unida.

lunes, 13 de julio de 2009

Seguimos...

Creo que la entrad anterior me quedó incompleta. Siento que no puedo más, que de verdad necesito decirle cosas... que de verdad me hace falta llamarlo cada rato... que de verdad me hace falta que las cosas sean como antes... como siempre. Me encanta verlo y quisiera quedarme con él horas enteras, simplemente viéndolo trabajar.

Hablamos por teléfono y me hizo muy feliz... hablamos y yo sentí que esos 40 minutos fueron suficientes para hacer el día de porquería más llevadero. Se me quedaron unas palabras grabadas esa noche que hablamos... esa noche en la que todos estaban borrrachos (menos nosotros dos), que todos nos miraban y sabían bien lo que pasaba y que él me dijo mientras me secaba las lágrimas: "esta vez no voy a dejarte ir"... siete palabras que recorren mi cabeza todo el tiempo. Siete palabras que parecen ser desayuno, almuerzo, comida, aire, agua... Se me convirtieron en todo y ahora me da miedo que me estén cegando.